Me he animado a publicar mi testimonio en mi li libro “Cautiva” para
que quede para mi hijo y las nuevas generaciones que él represente,
porque deseo un país en el que primen la reconciliación, el perdón, la
tolerancia, el crecimiento y la paz.
por Clara Rojas
Mi libro Cautiva: Me parece que el mejor legado que puedo dejar
a mi hijo es mi experiencia vital. Quiero que Emmanuel entienda que su
mamá es una mujer feliz a pesar de la adversidad que afrontó y que, con
la ayuda de Dios, tuvo la fuerza de superar.
Por Clara Rojas
Mamita,
Me siento confiada en que las cosas ocurren por alguna razón. Confío
plenamente que el estar con Ingrid, en medio de este conflicto tan
absurdo, de alguna manera permita que la vida se restablezca en
Colombia. Confía en Dios, todo el tiempo. Espero reencontrarnos pronto,
Tu hija del alma.
Por Clara Rojas
Yo seguía muda, me había impactado terriblemente ver nuestro
secuestro en televisión como un hecho consumado y contemplar el
regocijo de los guerrilleros. Me acosté en la cama repitiéndome: “¡Dios
mío, estoy secuestrada, sí, estoy secuestrada!”. Y se me escurrían
lagrimones por las mejillas. Esaba agotada y la noche era oscurísima.
Cerré los ojos y me encomendé a Dios, con la angustia en el alma, hasta
que el sueño me venció.
por Clara Rojas
Aún hoy me resulta difícil entender cómo sobreviven los
pobladores de aquellas zonas. Sin más caminos que los ríos, sin
embarcaciones, sin suministros de comida, ni de medicamentos, sin
ropas, ni calzado apropiados, sin información, sin luz e…léctrica ni
combustible para los alimentos, sin madera y las palmas húmedas que de
allí se extraen y que continuamente son presa del gorgojo y el comején.
por Clara Rojas
Ahora, cuando pienso en aquel día, trato de recordar qué pasó
entonces por nuestras mentes y no lo logro. Tampoco recuerdo que
mantuviéramos ningún diálogo especial entre nosotras. La cruda realidad
en la que estábamos sumidas era, sin duda, superior a nuestra capacidad
de entendimiento.
por Clara Rojas
Muchas personas me preguntan si he cambiado o si sigo siendo la
Clara de antes del secuestro. Yo les digo que sí, que en parte sigo
siendo la misma, sólo que con una cicatriz en el vientre y una huella
bien honda en el pensamiento y en el corazón, que espero se logre
borrar con el paso de los años. una inquietud en su corazón.
por Clara Rojas
Sí, agradezco a Dios la bendición que me ha concedido de
reencontrarme con mi madre, con mi hijo Emmanuel, con mi familia y
amigos, con todos los que más amo
por Clara Rojas
Cada mañana me despierto muy temprano con el piar de los
pajaritos. En la sabana de Bo gotá, donde vivo, el aire es frío.
Disfruto del paisaje de las montañas desde mi ventana, y no hay mañana
que no dé gracias a Dios por estar viva.
por Clara Rojas
El avión aterrizó y enseguida vi a través de la ventanilla que
la pista del aeropuerto de Maiquetía, cercano a Caracas, estaba llena
de gente. En torno a la escalerilla de la aeronave se había
arremolinado una multitud de periodistas. Yo seguía mirando
ansiosa para ver quién se encontraba allí y por fin, a lo lejos, distinguí a mi madre que se acercaba caminando lentamente.
por Clara Rojas
En la relación con mi hijo, que por supuesto es un trabajo
permanente y continuo, hemos avanzado mucho. Hoy nos sentimos muy bien
juntos y hemos alcanzado un grado de armonía y entendimiento
importantes. A principios de 2008 estuvimos viajando en familia durante
un periodo de mes y medio. Luego nos tocó concentrarnos en el tema de
la salud, y una vez que completamos todos los exámenes médicos,
establecimos un calendario de intervenciones pues los tres debíamos
pasar por el quirófano.
por Clara Rojas
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